Cuando crees que la vida te quita, en realidad sólo te dá...

Por Sofia Dávila

 

Soy Sofía, una mujer como tú.

Hace casi 14 años me casé con el hombre que sigue siendo mi compañero de vida, con la ilusión de formar una familia, en el 2005 con dos años de matrimonio quedé embarazada, llena de proyectos e ilusiones llegaría una noticia que movería mis entrañas hasta hoy en día,  mi bebé, del cual no sabía el sexo, no era viable para la vida, mientras me practicaban una ecografía en la semana 12 de embarazo preguntaron si mi esposo estaría conmigo en algún momento, lo llamé y esperé que llegara al consultorio después del trabajo, y fue entonces que recibimos la noticia ... nuestro bebé tenía una malformación congénita (corazón (univentricular) y no podría vivir fuera de mi vientre, el embarazo podía terminar en cualquier momento, esa noche sin poder llorar, hablar o especular en absoluto, mudos, atónitos, incrédulos sólo pudimos dormir abrazados, nos tomó casi un mes poder compartir la noticia con los ilusionados abuelos, tíos, primos, una vez fortalecidos por el Espíritu la pregunta porqué a mí?

 

Se convirtió en la más maravillosa afirmación que he tenido: porque a mí me ha sido confiando, porque a mí me toca aprender, porque a mí.... Mi embarazo continuó pidiendo al Dios de la vida FORTALEZA y SABIDURÍA, y en mi egoísmo, de ser posible, rogando que mi bebé se quedara conmigo, nunca voy a olvidar el día previo al parto cuando mi esposo le comenta al ginecólogo: "pero no tenemos cuna, no tenemos nada.... " y el médico lleno de compasión nos recordaba: "no necesitarán nada, no podrán llevarlo a casa."

 

Decidimos como familia celebrar la vida mientras bebé la compartiera con la nuestra, así es que tuve mi baby shower y mi madre hizo el tradicional moisés para un bebé que con mucha probabilidad no estaría, todos lo sabían, el mundo sabía lo que pasaba y nos acompañaba en oración y bendiciones todo momento. Finalmente se llegó el día de conocer a nuestro bebé, un varón José Santiago, ese primero de Febrero y los meses siguientes  marcaron nuestra vida para siempre, nuestro hijo vivió por 7 meses, varios meses en el hospital

en terapia intensiva, otros meses en casa, 7 intervenciones, 6 de ellas de corazón, y unas bendiciones

que hasta hoy no podría enumerar porque sería injusto dejar a alguien fuera de la escena.

 

Uno de mis sueños era amamantar a mi pequeño, obvio que con el estrés, las emociones, la adrenalina y su impedimento para succionar no lo pude hacer yo solita, pero hubo un ejército de mamás que comenzaron a donar leche materna para Santiago, mamás que dieron  calidad de vida a mi pequeño durante su paso en esta vida, llamadas a mi teléfono: eres la mamá de Santiago? Es que tengo leche para él, donde te la llevo?, hieleras con bolsas de onzas de leche materna congelada que se habían extraído en las madrugadas, en fin...amor

que nunca tendré como agradecer... Búsquedas interminables de tratamientos médicos, médicos maravillosos que la hicieron de doctores, papás, amigos, consejeros, guías espirituales... y terminaron siendo parte de la familia, tampoco tengo palabras para agradecerles a ellos y su toque humano y compasivo a pesar de lo duras que eran las noticias que tenían que dar, enfermeras entregadas en cuerpo y alma, estoy convencida que cada uno de ellos dejó que el Señor de la vida actuara a través de sus manos en todo momento, lo sé con certeza

y lo confirmo conforme pasan los años.

 

Donadores de sangre que llegaron a los hospitales sin conocernos, incluso fuera de nuestra ciudad. Amistades y familiares a prueba de todo, que estuvieron en todo momento para nosotros, orando, cuidándonos, acompañándonos, eligiendo con nosotros LA VIDA. Nuestros padres, los orgullosos abuelos, aprendiendo a cuidar tanques de oxígeno, a cambiar sondas gastrointestinales y limpiar colostomías porque era la única forma de convivir con su nieto. Tíos cercanos y amorosos, nunca imaginé que mis hermanos siguieran siendo mis cómplicesy me cuidaran tanto como cuando fuimos niños.

 

Finalmente un día mientras acompañaba a mi bebé en el pasillo rumbo al quirófano, platicando con él tomé la decisión de liberarlo: "chaparro, la vida debe de ser divertida, está echa para ser feliz...en el momento

en que no seas feliz eres libre de partir, tus abuelos, tu papá y yo vamos a estar bien, todos vamos a estar bien", así, cerró sus ojos y descansó, entró dormido a su última operación y no lo escuchamos llorar ni sufrir más, una certeza del cielo inundó mi corazón, una certeza de la existencia de la vida eterna, una certeza de la paz y la liberación entró para aliviar mi corazón.

El mundo siguió con sus muestras de amor, con sus cuidados y bendiciones a nosotros, el Señor de la vida nos siguió dando eso....Vida!!! Y aprendí algunas cosas y sigo aprendiendo todos los días....

Sofia....Vale la pena creer en alguien o algo más grande que tú, yo creo en Dios.

Hay momentos en la vida en que tus fuerzas humanas no son suficientes y tienes que agarrarte de Dios, de tu FÉ, creér te llena de FUERZA!

Hay que saber pedir, la vida da a manos llenas, pero hay que saber pedir, yo pedí sabiduría y fortaleza, y en la intimidad de mi relación con Dios confesaba que en mi egoísmo quería a mi pequeño aquí conmigo, pero hágase tu voluntad y no la mía, tus planes sólo tu los conoces Señor y no soy quien para oponerme a ellos, pide, confiésale tus deseos, pero deja las cosas en manos de Dios.

 

Dios, actúa a través de las personas. No tengo como mostrar mi GRATITUD a las personas que me acompañaron y que tienen el don de saber como hacerlo, algún día quiero ser como todos ellos.

 

Las situaciones a las que nos enfrentamos en la vida generalmente son una afirmación, una respuesta y no una pregunta... esto está aquí para mí, porque a mí me toca afrontarlo, aprender, discernir, crecer, la vida no te quiere víctima, te quiere victoriosa.

 

He aprendido a perdonarme y tenerme compasión, a no exigirme tanto, lo que hago, siempre es lo mejor en ese momento y en esa circunstancia, nunca lo podría haber hecho mejor, es lo que mi entendimiento y conocimiento me da, son las herramientas con las que cuento hoy y por lo tanto es lo mejor, siempre será así, libéralo.

 

Sigo siendo un simple ser humano en construcción, una mujer llena de errores, muy humana, muy perfectible, con miles de cosas que mejorar y aprender, con un camino que recorrer, esta experiencia sólo me hace reconocerme más humana y vulnerable.

 

Cuando pasan noches oscuras, momentos difíciles ... la única certeza es que vas a salir más fuerte, más sabia, más plena, más tú....

 

Cómo? No lo sé, cuándo? tampoco... pero ten por seguro que después de la tormenta viene la calma y que la luz esta ahí para tí, recuerdo haberme preguntado si mis ojos volverían a brillar una vez más, si mi corazón volvería a latir como latió por él, la respuesta aquí está, hoy tengo 3 hijos más, que saben esta historia desde que nacieron, porque es parte de nuestra historia como familia, de su historia, que juegan a pedirle el turno a su hermano mayor en los juegos de mesa cuando les conviene, que saben  que tienen una mamá miedosa, llorona, agradecida, explosiva y feliz que pone un altar de muertos cada año para celebrar la memoria grata de que Santiago haya tocado mi vida, nuestra vida.